22 ago. 2011

* Escena Ciudad de Hueso Jace & Clary *

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Clary atraversó precipitadamente las puertas, aterrada por la idea de que Jace pudiera haberse desvanecido entre las sombras del callejón, como un fantasma. [...]
A la luz, cada vez más crepuscular, su cabello parecía de un dorado cobrizo.

- La poesía de tu amigo es terrible - dijo.

Clary pestañeó momentaneamente.

- ¿Cómo?

- He dicho que su poesía es terrible. Suena como si se hubiera comido un diccionario y empezado a vomitar las palabras al azar.

- No me importa la poesía de Eric. - Clary estaba furiosa - Quiero saber por qué me estás siguiendo.

- ¿Quién ha dicho que te estoy siguiendo?

- Buen intento. Y estabas escuchando disimuladamente, además ¿quieres contarme que siginifica todo esto, o simplemente llamo a la policía?

- ¿Y decirles qué? - replicó Jace en tono mordaz -. ¿Qué gente invisible te está molestando? Confía en mi, pequeña, la policia no arrestará a alguien que no puede ver.

- Ya te dije antes que mi nombre no es pequeña- masculló ella entre dientes -. Es Clary.

- Lo sé - repuso él - Un nombre bonito, como la hierba, la salvia sclarea o clary. En los viejos tiempos, la gente pensaba que comerse las semillas permitía ver a los seres mágicos. ¿Sabias eso?

- No tengo ni idea de qué estás hablando.

- No sabes gran cosa, ¿verdad' - preguntó el. - Pareces ser un mundano como cualquier otro, sin embargo puedes verme. Pareces un acertijo.

- ¿Qué es un mundano?

- Alguien del mundo humano. Alguien como tú.

- Pero tú eres humano - afirmó Clary.

- Lo soy - repuso él - Pero no soy como tú.

- Te crees mejor. Por eso te estabas riendo de nosotros.

- Me reía de ustedes porque las declaraciones de amor me divierten, en especial cuando no son correspondidas - explicó él. - Y porque tu Simon es uno de los mundanos más mundanos con los que me he tropezado jamás. Y porque Hodge pensó que podrías ser peligrosa, pero si lo eres, desde luego no lo sabes.

- ¿Yo, peligrosa? - repitió Clary estupefacta - Te vi matar a alguien anoche. Te vi hundirle el cuchillo bajo las costillas y... -  [...]

- Quiza sea un asesino - dijo Jace - , pero sé lo que soy. ¿Puedes tú decir lo mismo?


* Escena Ciudad de Hueso Simon & Clary & Jace *





- ¿Y que cosa esa del "eh"? - preguntó mientras Simon maniobraba el coche.[...]

- ¿Qué "eh" cosa? - replicó él. [...]

- Ése "eh" que los chicos siempre dicen. Como cuando viste a Jace y a Alec, dijiste "eh", y ellos contestaron, "eh". ¿Qué hay de malo con "hola"?

Le pareció ver que se le crispaba un músculo de la mejilla.

- "Hola" es de chicas - informó él -. Los hombres de verdad son sucintos. Lacónicos.

- Asi que ¿cuanto más varonil eres, menos dices?

- Exacto - asintió Simon. [...]

- Es por eso que cuando tipos con malas pulgas se saludan en las películas no dicen nada, se limitan a mover la cabeza. El gesto significa: "Tengo malas pulgas y reconozco que también tienes malas pulgas", pero no dicen nada porque son Lobezno y Magneto, y explicarlo echaría a perder sus vibraciones.

- No tengo ni idea de qué estás hablando - djo Jace, desde el asiento trasero.

- Estupendo - exclamó Clary, y se vió recompensada por la más imperceptible de las sonrisas de Simon.

21 ago. 2011

* Escena Ciudad de Cenizas*


*Después de la Corte Seelie*

- ¿Qué haces?

Clary cerró el teléfono de golpe y lo dejó caer sobre la cama.

- Nada. Mirando la hora.

-Hay un reloj junto a la cama - indicó Jace- . Llamabas al mundano, ¿verdad?

- Se llama Simon - Clary hizo una bola con la remera de Jace - Y no tiene por qué portarte como un cabrón con él todo el tiempo. Te echó una mano más de una vez.

- Y ahora te sientes culpable porque ha salido huyendo - afirmó Jace - Yo no me molestaría en llamarlo. Estoy seguro de que te está evitando.

Clary intentó disimular la cólera en su voz.

- ¿Y tú lo sabes porque como son tan íntimos...?

- Lo sé porque vi la expresión de su rostro antes de que se largara - respondió Jace - Tú no. No lo estabas mirando. Pero yo sí. 
[.....]

- Es culpa tuya - exclamó de improviso, mientras la ira se le acumulaba en el corazón - . No deberías haberme besado de ese modo.

Él apoyado contra el marco de la puerta, rápidamente se irguió muy tieso.

- ¿Cómo debería haberte besado? ¿Te gusta de otra manera?

- No. - Las manos le temblaban sobre el regazo.[...] - Simplemente no quiero que me beses.

- A mi no me pareció que tuviesemos mucho para elegir.

- ¡Eso es lo que no comprendo! - estalló Clary - ¿Por qué te hizo besarme? La reina, quiero decir. ¿Por qué obligarnos a hacer... eso? ¿Qué placer puede haber sacado?

- Ya oíste lo que dijo la reina. Pensó que me estaba haciendo un favor.

- Eso no es cierto.

- Si lo es. ¿Cuántas veces tengo que decirtelo? Los seres mágicos no mienten.
[.....]

- Pues entonces se equivocaba.

- No se equivocaba - El tono de Jace era amargo - Vió cómo yo te miraba, y tú a mi, y Simon a ti y nos pulsó como los instrumentos que somos para ella.

- Yo no te miro - susurró Clary.

- ¿Qué?

- He dicho que yo no te miro. - Separó las manos que había tenido entrelazadas sobre el regazo. [...] - Al menos intento no hacerlo.
[...]

- ¿Por qué?

- ¿Por qué crees? - Las palabras fueron apenas un susurro.

- Entonces, ¿por qué? - La voz del muchacho temblaba - ¿Por qué todo esto con Simon, por qué sigues apartándome, no me dejas estar cerca de ti...?

- Porque es imposible -contestó ella, y la última palabra surgió como una especie de gemido, a pesar de sus esfuerzos por mantener el control - ¡Lo sabes tan bien como yo!

- Porque eres mi hermana. - repuso Jace.

Ella asintió sin hablar.

- Posiblemente - siguió Jace - ¿Y por eso has decidido que tu viejo amigo Simon resulta una buena distracción?

- No es eso - respondió ella - Quiero a Simon.

- Como quieres a Luke - replicó Jace - . Y de la misma forma que quieres a tu madre.

- No. - la voz de la muchacha era tan fría y afilada como un carámbano -. No me digas lo que siento.

Un pequeño músculo dió un tirón en la comisura de la boca de Jace.
- No te creo. - [...]

- Jace - dijo - ¿Por qué me haces esto?

- Porque me estás mintiendo. Y porque te estás mintiendo a ti misma.

Algo dentro de Clary se rompió, y las palabras salieron en tropel.

- ¿Y qué quieres que te diga? ¿La verdad? ¡La verdad es que quiero a Simon como debería quererte a ti, y desearía que él fuese mi hermano y tú no lo fueses, pero no puedo hacer nada al respecto y tampoco puedes tú! ¿O es que tienes alguna idea, puesto que eres tan condenadamente listo?

[...]

Clary hizo un esfuerzo para recuperar la serenidad.

- Jace, lo siento, no era mi intención...

- No. No lo sientes. No lo sientas.

Avanzó hacia ella casi tropezándose con sus propios pies; Jace, que jamás daba un traspié con nada, que jamás efectuaba un movimiento desgarbado. Las manos del joven se alzaron para sostenerle el rostro. Clary sintió calidez de las yemas de los dedos, a milímetros de su piel; supo que debería apartarse, pero se quedó paralizada, con la mirada clavada en él.

- No lo comprendes - farfulló Jace y la voz le tembló - , nunca he sentido algo así por nadie. No creía que pudiera. Pensaba... por el modo en que crecí... mi padre...

- Amar es destruir - repuso ella como aturdida - . Lo recuerdo bien.

- Pensaba que parte de mi corazón estaba roto - continuó él [...] - Para siempre. Pero tú...

Este contenido pertenece al libro Cazadores de Sombras "Ciudad de Cenizas" de Cassandra Clare.
Todos los derechos son de esa mágica mujer.



* Escena de Ciudad de Cristal *

Un vahído embargó a Clary, como si hubiesen absorbido todo el aire de la habitación. Intentó retroceder, pero tropezó y golpeó la puerta con el hombro. Ésta se cerró con un portazo, y Jace y la chica se separaron.


Clary se quedó paralizada. Ambos la miraban fijamente. Reparó en que la chica tenía una lisa melena oscura que le llegaba hasta los hombros y que era sumamente bonita. Tenía desabrochados los botones superiores de la blusa, mostrando un trozo de sujeatador de encaje.
Clary sintió nauseas. 
Las manos de la chica abrocharon rápidamente los botones de la blusa. No parecía complacida.

- Perdona - dijo con cara de pocos amigos - ¿Quién eres?

Clary no contestó; miraba a Jace que la contemplaba fijamente con incredulidad. Se había quedado totalmente lívido, lo que destacaba las oscuras sombras que tenía alrededor de los ojos. Miró a Clary como quien mira fijamente en el extremo del cañon de una arma.

- Aline. - la voz del muchacho no tenía calidez ni timbre - Esta es mi hermana, Clary.

- Ah - el rostro de Aline se relajó en una sonrisa levemente avergonzada - ¡Lo siento! Vaya modo de conocerte. Hola, soy Aline.
[....]

Clary se quedó sola con Jace. Sola con alguien que todavía la miraba como si fuese su peor pesadilla hecha realidad.

- Jace - dijo ella, y dió un paso hacia él.
Él se apartó de ella como si estuviese cubierta de algo venenoso.

- ¿Qué? - dijo - . En el nombre del Ángel, Clary ¿qué estás haciendo tú aquí?
A pesar de toda la aspereza del tono, le dolió.

- Al menos podrías fingir que te alegras de verme. Aunque fuese un poco.

- No me alegro de verte - dijo él. [....] - Ni siquiera un poco.

- Este no eres tú - dijo ella -. Odio cuando actúas asi...

- Vaya, lo odias ¿no es cierto? Bueno pues será mejor que deje de hacerlo, entonces ¿verdad? Quiero decir... que tú haces todo lo que te pido que hagas.

- ¡No tenías derecho a hacer lo que hiciste! - le dijo ella, repentinamente enfurecida - Mentirme de ese modo. No tenías derecho...

- ¡Tenía todo el derecho! - gritó él y ella no recordó que le hubiese gritado nunca antes - . Tenia todo el derecho estúpida. Soy tu hermano y...

- ¿Y qué? ¿Te pertenezco? ¡No eres mi dueño tanto como si eres mi hermano como si no!



Una pequeña peleita jiji

Este contenido pertenece al libro Cazadores de Sombras "Ciudad de Cristal" de Cassandra Clare.
Todos los derechos son de esa mágica mujer.

* Escena CoFa *



- Lo único que te preocupa es que contraten un instructor masculino y esté más bueno que tú - dijo #Clary

#Jace enarcó las cejas.

- ¿Más bueno que yo?

- Podría pasar - dijo Clary - En teoría, ya sabes.

- En teoria, el planeta podría partirse ahora mismo por la mitad, dejándome a mi a un lado y a ti en el otro , separados trágicamente y para siempre, pero eso tampoco me preocupa. 

Hay cosas - dijo Jace, con su típica sonrisa torcida - que son demasiado improbables





Este contenido pertenece al libro Cazadores de Sombras "Ciudad de Ángeles Caídos" de Cassandra Clare.
Todos los derechos son de esa mágica mujer.


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